EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS CON SINDROME DE DOWN: UN ANALISIS LONGITUDINAL
সংরক্ষণ করুন:
TRONCOSO, M.V., ET AL., EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS CON SINDROME DE DOWN: UN ANALISIS LONGITUDINAL. SIGLO CERO, Vol. 30 (4), no. 184 (1999), p. 7-26.
Ref.
83314
অবস্থান:
DFB R.E. / CEDID Archivo (R.E.)
Palabras clave:
Atención temprana, Autonomía personal, Desarrollo cognitivo, Discapacidad intelectual, Educación, Estudio longitudinal, Inclusión educativa, Síndrome de Down, Sociabilidad
Atención temprana, Autonomía personal, Desarrollo cognitivo, Discapacidad intelectual, Educación, Estudio longitudinal, Inclusión educativa, Síndrome de Down, Sociabilidad
সার সংক্ষেপ:
La mayoría de las personas con síndrome de Down presentan un retraso mental de grado ligero o moderado; una minoría se encuentra en el límite de la normalidad. Los programas específicos que se están aplicando durante las primeras etapas y la apertura y enriquecimiento ambientales han mejorado sustancialmente las perspectivas; si se mantienen, consiguen que no aparezca un deterioro cognitivo al avanzar hacia las etapas superiores de la adolescencia y la adultez. Aunque el coeficiente intelectual disminuya, la edad mental sigue creciendo. Cada etapa muestra sus características cognitivas especiales. La intervención ha de ajustarse a las necesidades de cada edad, desde la intervención temprana hasta los programas de integración laboral. En las primeras etapas se debe trabajar especialmente el desarrollo de las capacidades y la educación de la atención, la percepción, la discriminación y las habilidades manuales. Posteriormente se fomentará la capacidad cognitiva, el lenguaje, el desarrollo de la autonomía en el funcionamento personal, en la casa y en la calle, la interacción social y la participación en múltiples actividades de diverso tipo. De esta manera se consigue que el adulto se sienta bien consigo mismo y con los demás, sea capaz de enfrentarse a los nuevos retos, tome decisiones y asuma su propia responsabilidad.
La mayoría de las personas con síndrome de Down presentan un retraso mental de grado ligero o moderado; una minoría se encuentra en el límite de la normalidad. Los programas específicos que se están aplicando durante las primeras etapas y la apertura y enriquecimiento ambientales han mejorado sustancialmente las perspectivas; si se mantienen, consiguen que no aparezca un deterioro cognitivo al avanzar hacia las etapas superiores de la adolescencia y la adultez. Aunque el coeficiente intelectual disminuya, la edad mental sigue creciendo. Cada etapa muestra sus características cognitivas especiales. La intervención ha de ajustarse a las necesidades de cada edad, desde la intervención temprana hasta los programas de integración laboral. En las primeras etapas se debe trabajar especialmente el desarrollo de las capacidades y la educación de la atención, la percepción, la discriminación y las habilidades manuales. Posteriormente se fomentará la capacidad cognitiva, el lenguaje, el desarrollo de la autonomía en el funcionamento personal, en la casa y en la calle, la interacción social y la participación en múltiples actividades de diverso tipo. De esta manera se consigue que el adulto se sienta bien consigo mismo y con los demás, sea capaz de enfrentarse a los nuevos retos, tome decisiones y asuma su propia responsabilidad.