ELS DIPLOMATS EN TREBALL SOCIAL I ASSISTENTS SOCIALS DE CATALUNYA
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COL. OFICIAL DE DIPL. EN T.SOCIAL Y A.SOCIALES DE CATALUÑA, ELS DIPLOMATS EN TREBALL SOCIAL I ASSISTENTS SOCIALS DE CATALUNYA. BARCELONA, HACER, 1997, 173 p.
Ref.
72929
Location:
SIIS G5.203 22.186
Palabras clave:
Actitudes institucionales, Características población, Estado social, Formación, Perfil profesional, Problemática profesional, Profesiones, Trabajo social, Cataluña, España
Actitudes institucionales, Características población, Estado social, Formación, Perfil profesional, Problemática profesional, Profesiones, Trabajo social, Cataluña, España
Abstract:
Este estudio, realizado durante la primera mitad de los noventa, basa sus resultados en la aplicación de diversas técnicas de recogida de datos de carácter cualitativo y cuantitativo . Entre las primeras, destaca la utilización de grupos de discusión y entrevistas a expertos. Entre las cuantitativas, se encuentra la aplicación de tres cuestionarios diferentes a tres muestras independientes. Mientras dos de las encuestas están dirigidas a individuos, una a trabajadores sociales colegiados (n=44) y, la otra, a toda la población catalana mayor de 18 años (n=877). La tercera, tiene como unidad de análisis una muestra de centros de trabajo que integran a trabajadores sociales en su plantilla (n=116). Tras un análisis pormenorizado en torno a la figura del trabajador social, su perfil, características y desarrollo de su actividad, el estudio realiza una serie de recomendaciones que pueden resumirse de la siguiente manera: 1. Se considera conveniente aumentar el grado de conocimiento que la población tiene del trabajo social más allá del que se produce por medio de la práctica profesional cotidiana –sólo el 6% de la población afirma haber utilizado alguna vez los servicios de un trabajador social–. Una posible solución podría ser llevar a término campañas informativas dirigidas a los tramos de edad o grupos poblacionales que se consideren oportunos (estudiantes, personas paradas, jubiladas, extranjeras, etc.). 2. La evaluación y la formación continua son a juicio de este estudio dos retos fundamentales para el ejercicio de la profesión de trabajador social. Su implementación y/o mejora revertirá en la calidad de los servicios y los trabajos realizados y, por tanto, en el prestigio de la profesión. 3. Respecto al intrusismo y la confusión de funciones que a menudo coexisten con el ejercicio de la profesión se proponen, entre otras, actuaciones encaminadas a velar por una terminología unitaria en la definición de funciones. 4. En cuanto a la formación recibida a través de la diplomatura de trabajo social, el estudio considera fundamental revisar los contendidos formativos de las asignaturas para mejorar su adecuación a las necesidades profesionales de los trabajadores sociales. Se considera necesario así mismo promover la producción escrita y teórica de los diplomados.
Este estudio, realizado durante la primera mitad de los noventa, basa sus resultados en la aplicación de diversas técnicas de recogida de datos de carácter cualitativo y cuantitativo . Entre las primeras, destaca la utilización de grupos de discusión y entrevistas a expertos. Entre las cuantitativas, se encuentra la aplicación de tres cuestionarios diferentes a tres muestras independientes. Mientras dos de las encuestas están dirigidas a individuos, una a trabajadores sociales colegiados (n=44) y, la otra, a toda la población catalana mayor de 18 años (n=877). La tercera, tiene como unidad de análisis una muestra de centros de trabajo que integran a trabajadores sociales en su plantilla (n=116). Tras un análisis pormenorizado en torno a la figura del trabajador social, su perfil, características y desarrollo de su actividad, el estudio realiza una serie de recomendaciones que pueden resumirse de la siguiente manera: 1. Se considera conveniente aumentar el grado de conocimiento que la población tiene del trabajo social más allá del que se produce por medio de la práctica profesional cotidiana –sólo el 6% de la población afirma haber utilizado alguna vez los servicios de un trabajador social–. Una posible solución podría ser llevar a término campañas informativas dirigidas a los tramos de edad o grupos poblacionales que se consideren oportunos (estudiantes, personas paradas, jubiladas, extranjeras, etc.). 2. La evaluación y la formación continua son a juicio de este estudio dos retos fundamentales para el ejercicio de la profesión de trabajador social. Su implementación y/o mejora revertirá en la calidad de los servicios y los trabajos realizados y, por tanto, en el prestigio de la profesión. 3. Respecto al intrusismo y la confusión de funciones que a menudo coexisten con el ejercicio de la profesión se proponen, entre otras, actuaciones encaminadas a velar por una terminología unitaria en la definición de funciones. 4. En cuanto a la formación recibida a través de la diplomatura de trabajo social, el estudio considera fundamental revisar los contendidos formativos de las asignaturas para mejorar su adecuación a las necesidades profesionales de los trabajadores sociales. Se considera necesario así mismo promover la producción escrita y teórica de los diplomados.