TELEASISTENCIA DOMICILIARIA. EVALUACION DEL PROGRAMA INSERSO-FEMP
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DELGADO, A.M., ET AL., TELEASISTENCIA DOMICILIARIA. EVALUACION DEL PROGRAMA INSERSO-FEMP. Serie: DOCUMENTOS TECNICOS, Madrid, IMSERSO, 1996, 155 p.
Ref.
68134
Location:
DFA 24.2.23 DFA 24.2.26 DFA 24.2.25 DFA 24.2.24 DFA 24.2.27 DFB L3131 R1n.512 13.132
Palabras clave:
Barreras, Calidad de vida, Características población, Características servicio, Cuestionarios, Datos estadísticos, Encuestas, Evaluación de servicios, Nuevas tecnologías, Personas mayores, Perspectivas, Protección social, Satisfacción, Teléfono social, Teleasistencia, Telecomunicaciones, Utilización de servicios, España
Barreras, Calidad de vida, Características población, Características servicio, Cuestionarios, Datos estadísticos, Encuestas, Evaluación de servicios, Nuevas tecnologías, Personas mayores, Perspectivas, Protección social, Satisfacción, Teléfono social, Teleasistencia, Telecomunicaciones, Utilización de servicios, España
Abstract:
Se ha desarrollado un planteamiento metodológico que ha pretendido ser global y que comprende cuatro fases independientes y complementarias entre si:1ª fase: revisión bibliográfica de la documentación existente sobre la materia.2ª fase: entrevistas a informantes cualificados: 23 entrevistas abiertas a los representantes de los organismos impulsores del programa y responsables de la toma de decisiones (INSERSO, FEMPS, corporaciones locales) y a los responsables de la propia prestación del servicio (empresas y entidades prestatarias).3ª fase: encuesta telefónica a personas usuarias. El tamaño de la muestra fue de 1.329 usuarios sobre un número total de usuarios del programa de 7.070 personas.4ª fase: debate de grupos de expertos en servicios sociales.Las propuestas de actuación de los expertos son las siguientes:1. Información y difusión del programa: Los expertos concluyen que los servicios sociales deben tener un papel más activo en la difusión de información del Programa a fin de promover un mejor conocimiento y una mayor extensión del mismo. Para ello deberían hacerse campañas a nivel nacional, a entidades locales gestoras del programa y a profesionales especializados en gerontología y discapacidad y a miembros de los equipos de atención temprana. Se hacen recomendaciones destinadas a aumentar la confianza de las personas o grupos sociales que sean potenciales usuarios del programa. En campañas locales se destaca la importancia que tiene el movimiento asociativo en la difusión del programa.2. Diversidad del servicio:a) Los expertos están a favor de la universalidad del programa. El programa debería ampliarse a otros colectivos distintos del de personas mayores y discapacitadas, si bien, al tratarse de un servicio que se mueve en el ámbito de los servicios sociales, habría que tratar un perfil definiendo posibles usuarios de la TAD.b) Prestaciones y tipo de entidad prestataria. Es necesario poner los medios para que desaparezcan o disminuyan las desigualdades que se están produciendo tanto en el alcance como en el tipo de prestaciones del servicio. Una vía para conseguir esto sería implicando a la ONGs para que lleguen donde la Administración no puede llegar.c) Utilización del sistema por parte del usuario/a. Al 93% de las personas encuestadas les resulta fácil y cómodo de uso. A pesar de esto es deseable una información-formación permanente que aumentará y reforzará la seguridad el usuario del servicio.Se produce consenso en cuanto a que el control de llamadas deba hacerse por un sistema informático que debería prever y contener un conjunto homogéneo de indicadores que permita detectar situaciones de riesgo y un procedimiento ágil de comunicación con los servicios sociales de la zona.
Se ha desarrollado un planteamiento metodológico que ha pretendido ser global y que comprende cuatro fases independientes y complementarias entre si:1ª fase: revisión bibliográfica de la documentación existente sobre la materia.2ª fase: entrevistas a informantes cualificados: 23 entrevistas abiertas a los representantes de los organismos impulsores del programa y responsables de la toma de decisiones (INSERSO, FEMPS, corporaciones locales) y a los responsables de la propia prestación del servicio (empresas y entidades prestatarias).3ª fase: encuesta telefónica a personas usuarias. El tamaño de la muestra fue de 1.329 usuarios sobre un número total de usuarios del programa de 7.070 personas.4ª fase: debate de grupos de expertos en servicios sociales.Las propuestas de actuación de los expertos son las siguientes:1. Información y difusión del programa: Los expertos concluyen que los servicios sociales deben tener un papel más activo en la difusión de información del Programa a fin de promover un mejor conocimiento y una mayor extensión del mismo. Para ello deberían hacerse campañas a nivel nacional, a entidades locales gestoras del programa y a profesionales especializados en gerontología y discapacidad y a miembros de los equipos de atención temprana. Se hacen recomendaciones destinadas a aumentar la confianza de las personas o grupos sociales que sean potenciales usuarios del programa. En campañas locales se destaca la importancia que tiene el movimiento asociativo en la difusión del programa.2. Diversidad del servicio:a) Los expertos están a favor de la universalidad del programa. El programa debería ampliarse a otros colectivos distintos del de personas mayores y discapacitadas, si bien, al tratarse de un servicio que se mueve en el ámbito de los servicios sociales, habría que tratar un perfil definiendo posibles usuarios de la TAD.b) Prestaciones y tipo de entidad prestataria. Es necesario poner los medios para que desaparezcan o disminuyan las desigualdades que se están produciendo tanto en el alcance como en el tipo de prestaciones del servicio. Una vía para conseguir esto sería implicando a la ONGs para que lleguen donde la Administración no puede llegar.c) Utilización del sistema por parte del usuario/a. Al 93% de las personas encuestadas les resulta fácil y cómodo de uso. A pesar de esto es deseable una información-formación permanente que aumentará y reforzará la seguridad el usuario del servicio.Se produce consenso en cuanto a que el control de llamadas deba hacerse por un sistema informático que debería prever y contener un conjunto homogéneo de indicadores que permita detectar situaciones de riesgo y un procedimiento ágil de comunicación con los servicios sociales de la zona.
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