Programas intergeneracionales: evidencias, experiencias y retos de futuro. Salud, calidad de vida de personas mayores y proyectos en familia, escuela y comunidad

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Orte, C., Vives, M. (coords.), Programas intergeneracionales: evidencias, experiencias y retos de futuro. Salud, calidad de vida de personas mayores y proyectos en familia, escuela y comunidad. Serie: Colección Horizontes Universidad, Barcelona, Octaedro, 2026, 116 p.
Ref. 611415
Location: SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Solidaridad intergeneracional, Salud, Calidad de vida, Familia, Bienestar, Comunidad, Emociones, Relaciones sociales, Programas, Beneficios, Resultados, Recomendaciones, España
Abstract:
Programas intergeneracionales: evidencias, experiencias y retos de futuro (Octaedro, 2026) es un libro coordinado por Carmen Orte y Marga Vives (UIB) dentro del proyecto europeo SACHI 2. Parte de que el envejecimiento, el aumento de la esperanza de vida y los cambios en la familia, la escuela y la comunidad han hecho que las generaciones se encuentren cada vez menos. Según la evidencia que recoge, los programas intergeneracionales mejoran el bienestar emocional, las relaciones sociales y el sentido vital de las personas mayores, y ayudan a reducir la soledad no deseada y el edadismo. En la infancia y la juventud favorecen la empatía y los valores prosociales. La obra recorre tres ámbitos: la familia, donde pesa más la calidad del vínculo entre abuelas, abuelos, nietas y nietos que la frecuencia del contacto; la escuela, cuando el programa forma parte estable del proyecto educativo; y la comunidad, que depende de las políticas locales y del trabajo en red. Como ejemplo de programa basado en la evidencia y evaluado de forma sistemática, presenta Compartir la infancia (SACHI).<br><br>El equipo autor insiste en que estos beneficios dependen de cómo se diseñe cada programa: con reciprocidad entre generaciones, adaptado a su contexto y con rigor metodológico. Señala como retos pendientes el edadismo, la brecha digital, la motivación instrumental de algunas de las personas participantes y la falta de marcos normativos que traten la intergeneracionalidad como eje transversal de las políticas sociales y educativas. Propone evaluar mejor, con métodos mixtos y estudios longitudinales, y dar a estos programas un lugar estable en las políticas públicas, los sistemas educativos y las estrategias comunitarias. Así se evitaría que queden en experiencias puntuales y se avanzaría hacia sociedades más inclusivas y cohesionadas para todas las edades.