Addressing Child and Adolescent Mental Health Problems in the Community. Evaluation of a Consultation and Advise Team for Assessment, Support and Referral
Guardat en:
Hoogsteder, M., et al., Addressing Child and Adolescent Mental Health Problems in the Community. Evaluation of a Consultation and Advise Team for Assessment, Support and Referral. International Journal of Integrated Care, vol. 24, n. 4, 2024, 12 p.
Ref.
602769
Localització:
SIIS Archivo (R.1772)
Palabras clave:
Infancia, Adolescentes, Enfermedades mentales, Atención comunitaria, Programas de promoción, Calidad de la atención, Equipo multiprofesional, Servicios de salud, Atención primaria, Personal sanitario, Detección, Valoración, Tratamiento médico, Características servicio, Efectos, Experiencias, Evaluación de servicios, Países Bajos
Infancia, Adolescentes, Enfermedades mentales, Atención comunitaria, Programas de promoción, Calidad de la atención, Equipo multiprofesional, Servicios de salud, Atención primaria, Personal sanitario, Detección, Valoración, Tratamiento médico, Características servicio, Efectos, Experiencias, Evaluación de servicios, Países Bajos
Resum:
Los trastornos de salud mental entre niños y adolescentes presentan una prevalencia global que oscila entre el 8 % y el 14 %, lo que refleja una preocupación creciente para los sistemas sanitarios a nivel internacional. <br><br> En el caso específico de los Países Bajos, entre el 11 % y el 43 % de la juventud experimenta algún tipo de problema de salud mental, abarcando desde dificultades emocionales y conductuales hasta alteraciones psicosociales más complejas. <br><br> Estas tasas varían significativamente en función del género y la edad, pero en conjunto muestran una tendencia al alza en las últimas décadas, lo que ha generado un incremento paralelo en la utilización de los servicios de salud mental juvenil tanto en ese país como en otros contextos similares. <br><br> A pesar de este aumento en la demanda y en el acceso a los servicios, persiste una notable cantidad de necesidades insatisfechas, lo que pone de manifiesto el reto estructural que enfrenta el sistema: adaptar los recursos disponibles al crecimiento sostenido de la demanda. <br><br> Entre los problemas de salud mental más frecuentes en la infancia y adolescencia neerlandesa destacan la depresión, con manifestaciones ansiosas o retraídas; los trastornos psicosomáticos; y las conductas de incumplimiento de normas. <br><br> Estos problemas no solo afectan el bienestar inmediato del menor, sino que tienen repercusiones a largo plazo en su desarrollo social, educativo y profesional. <br><br> La pandemia de COVID-19 agravó la situación de salud mental en la infancia y la adolescencia. <br><br> Durante el primer año, se registró un deterioro significativo en el bienestar psicológico de este grupo poblacional. Aunque se han observado algunas mejoras tras el levantamiento de las restricciones más estrictas, los indicadores aún no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia. <br><br> Esta circunstancia refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento especializado. <br><br> Invertir en salud mental infantil no solo es una prioridad desde la perspectiva del bienestar individual, sino también desde un enfoque de salud pública y eficiencia económica. <br><br> La identificación precoz de los trastornos y la intervención adecuada pueden prevenir su cronificación, reducir la necesidad de tratamientos más intensivos en el futuro y minimizar el impacto económico y social a largo plazo. <br><br> En este contexto, se hace imprescindible una planificación estratégica que combine recursos humanos especializados, modelos de atención accesibles y coordinación eficaz entre servicios educativos, sanitarios y sociales.
Los trastornos de salud mental entre niños y adolescentes presentan una prevalencia global que oscila entre el 8 % y el 14 %, lo que refleja una preocupación creciente para los sistemas sanitarios a nivel internacional. <br><br> En el caso específico de los Países Bajos, entre el 11 % y el 43 % de la juventud experimenta algún tipo de problema de salud mental, abarcando desde dificultades emocionales y conductuales hasta alteraciones psicosociales más complejas. <br><br> Estas tasas varían significativamente en función del género y la edad, pero en conjunto muestran una tendencia al alza en las últimas décadas, lo que ha generado un incremento paralelo en la utilización de los servicios de salud mental juvenil tanto en ese país como en otros contextos similares. <br><br> A pesar de este aumento en la demanda y en el acceso a los servicios, persiste una notable cantidad de necesidades insatisfechas, lo que pone de manifiesto el reto estructural que enfrenta el sistema: adaptar los recursos disponibles al crecimiento sostenido de la demanda. <br><br> Entre los problemas de salud mental más frecuentes en la infancia y adolescencia neerlandesa destacan la depresión, con manifestaciones ansiosas o retraídas; los trastornos psicosomáticos; y las conductas de incumplimiento de normas. <br><br> Estos problemas no solo afectan el bienestar inmediato del menor, sino que tienen repercusiones a largo plazo en su desarrollo social, educativo y profesional. <br><br> La pandemia de COVID-19 agravó la situación de salud mental en la infancia y la adolescencia. <br><br> Durante el primer año, se registró un deterioro significativo en el bienestar psicológico de este grupo poblacional. Aunque se han observado algunas mejoras tras el levantamiento de las restricciones más estrictas, los indicadores aún no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia. <br><br> Esta circunstancia refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento especializado. <br><br> Invertir en salud mental infantil no solo es una prioridad desde la perspectiva del bienestar individual, sino también desde un enfoque de salud pública y eficiencia económica. <br><br> La identificación precoz de los trastornos y la intervención adecuada pueden prevenir su cronificación, reducir la necesidad de tratamientos más intensivos en el futuro y minimizar el impacto económico y social a largo plazo. <br><br> En este contexto, se hace imprescindible una planificación estratégica que combine recursos humanos especializados, modelos de atención accesibles y coordinación eficaz entre servicios educativos, sanitarios y sociales.
Sigues el primer a deixar un comentari!