Conditions and Co-production of Integrated Care for Patients with Multimorbidity
Saved in:
Skov, K., et al., Conditions and Co-production of Integrated Care for Patients with Multimorbidity. International Journal of Integrated Care, vol. 24, n. 4, 2024, 10 p.
Ref.
602766
Location:
SIIS Archivo (R.1772)
Palabras clave:
Enfermedades crónicas, Morbilidad, Dependencia, Servicios sociales, Servicios de salud, Atención sociosanitaria, Coordinación, Intervención social, Promoción, Calidad de la atención, Atención individualizada, Modelos, Factor de riesgo, Factor de protección, Dinamarca
Enfermedades crónicas, Morbilidad, Dependencia, Servicios sociales, Servicios de salud, Atención sociosanitaria, Coordinación, Intervención social, Promoción, Calidad de la atención, Atención individualizada, Modelos, Factor de riesgo, Factor de protección, Dinamarca
Abstract:
El aumento de la esperanza de vida ha traído consigo un crecimiento sostenido del número de personas que viven con múltiples enfermedades crónicas, fenómeno conocido como multimorbilidad. <br><br> En Dinamarca, una encuesta nacional reveló que el 33% de la población adulta presenta al menos dos enfermedades crónicas. <br><br> Esta condición se ha vuelto común en muchos países y representa uno de los principales motores del gasto sanitario, ya que los pacientes multimórbidos concentran la mayor parte del uso de recursos del sistema de salud. <br><br> Las personas con multimorbilidad suelen ser más vulnerables a la fragilidad y a una carga significativa de síntomas, lo cual impacta negativamente en su calidad de vida. Tanto los pacientes como sus cuidadores informan un deterioro importante en su bienestar físico, mental y emocional. <br><br> A este panorama se suma la complejidad del sistema de atención sanitaria, donde la presencia de múltiples profesionales de la salud, pertenecientes a diferentes especialidades y sectores, introduce una nueva fuente de carga: la carga del tratamiento. <br><br> Esta no solo incluye el número elevado de citas médicas, pruebas, tratamientos y tareas de autocuidado, sino también el esfuerzo para coordinar toda esta información entre distintos actores del sistema. <br><br> El incremento de profesionales sanitarios involucrados, sin una coordinación efectiva, lleva a una fragmentación de la atención que conlleva consecuencias adversas importantes. <br><br> Entre ellas se encuentran la duplicación de exámenes y procedimientos, la prescripción excesiva o innecesaria de medicamentos, errores médicos y de comunicación, así como ingresos hospitalarios evitables. <br><br> Además, la falta de continuidad asistencial limita la posibilidad de ofrecer una atención verdaderamente personalizada, adaptada a las circunstancias y preferencias del paciente.
El aumento de la esperanza de vida ha traído consigo un crecimiento sostenido del número de personas que viven con múltiples enfermedades crónicas, fenómeno conocido como multimorbilidad. <br><br> En Dinamarca, una encuesta nacional reveló que el 33% de la población adulta presenta al menos dos enfermedades crónicas. <br><br> Esta condición se ha vuelto común en muchos países y representa uno de los principales motores del gasto sanitario, ya que los pacientes multimórbidos concentran la mayor parte del uso de recursos del sistema de salud. <br><br> Las personas con multimorbilidad suelen ser más vulnerables a la fragilidad y a una carga significativa de síntomas, lo cual impacta negativamente en su calidad de vida. Tanto los pacientes como sus cuidadores informan un deterioro importante en su bienestar físico, mental y emocional. <br><br> A este panorama se suma la complejidad del sistema de atención sanitaria, donde la presencia de múltiples profesionales de la salud, pertenecientes a diferentes especialidades y sectores, introduce una nueva fuente de carga: la carga del tratamiento. <br><br> Esta no solo incluye el número elevado de citas médicas, pruebas, tratamientos y tareas de autocuidado, sino también el esfuerzo para coordinar toda esta información entre distintos actores del sistema. <br><br> El incremento de profesionales sanitarios involucrados, sin una coordinación efectiva, lleva a una fragmentación de la atención que conlleva consecuencias adversas importantes. <br><br> Entre ellas se encuentran la duplicación de exámenes y procedimientos, la prescripción excesiva o innecesaria de medicamentos, errores médicos y de comunicación, así como ingresos hospitalarios evitables. <br><br> Además, la falta de continuidad asistencial limita la posibilidad de ofrecer una atención verdaderamente personalizada, adaptada a las circunstancias y preferencias del paciente.