GESTION DE CUERPOS Y ACTUACION DE RESISTENCIAS EN UNA POLITICA SOCIAL. LA APLICACION DE LA RENTA MINIMA DE INSERCION DE LA COMUNIDAD DE MADRID
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AYALA, A., GARCIA, S., GESTION DE CUERPOS Y ACTUACION DE RESISTENCIAS EN UNA POLITICA SOCIAL. LA APLICACION DE LA RENTA MINIMA DE INSERCION DE LA COMUNIDAD DE MADRID. REVISTA DE ANTROPOLOGIA EXPERIMENTAL, no. 9 (2009), p. 17-36.
Ref.
164067
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Pobreza, Prestaciones económicas, Renta de garantía de ingresos, España, Comunidad de Madrid
Pobreza, Prestaciones económicas, Renta de garantía de ingresos, España, Comunidad de Madrid
Abstract:
Los servicios sociales tienen el cometido de distribuir ayudas de todo tipo, y esa capacidad para otorgar, denegar o retirar dinero y apoyos tiende a colocarlos en una posición de poder respecto a los usuarios. Factores como la profesionalización y la burocratización de los trabajadores sociales, unidos al uso partidista de las políticas sociales y a la creciente mercantilización de los servicios sociales ahondan, además, esa brecha entre profesionales y beneficiarios. Desde tales planteamientos, los autores de este artículo critican con dureza a los servicios sociales, argumentando que actúan como un mecanismo para disciplinar a la fuerza de trabajo y, en particular, a aquellos individuos que el sistema productivo juzga como ‘inasimilables’. Para demostrar esta idea, estudian el funcionamiento de la renta mínima de inserción (RMI) de la Comunidad de Madrid, a través de una etnografía realizada con población gitana. A juicio de los investigadores, en la normativa correspondiente la RMI y las actividades de inserción social vinculadas a ella “aparecen conceptualizadas como un derecho social”, eludiendo la contraprestación obligatoria y señalando la importancia del consenso entre profesionales y usuarios. En la práctica, sin embargo, aquéllos se aseguran de que éstos acudan a determinadas actividades formativas con el fin de aleccionarles y controlarles. El artículo describe las diferentes estrategias –sutiles pero eficaces– que utilizan los trabajadores sociales para conseguir su objetivo, y las tácticas que emplean los usuarios para zafarse. Por último, el artículo muestra cómo las reticencias a la intervención de los profesionales son motivo habitual de frustración por parte de éstos, que con frecuencia se ven a sí mismos como actores que se limitan a distribuir los recursos de manera justa. En este sentido, sugiere que el ‘queme’ de los trabajadores sociales puede leerse como una estrategia más dirigida a reafirmar su identidad profesional.
Los servicios sociales tienen el cometido de distribuir ayudas de todo tipo, y esa capacidad para otorgar, denegar o retirar dinero y apoyos tiende a colocarlos en una posición de poder respecto a los usuarios. Factores como la profesionalización y la burocratización de los trabajadores sociales, unidos al uso partidista de las políticas sociales y a la creciente mercantilización de los servicios sociales ahondan, además, esa brecha entre profesionales y beneficiarios. Desde tales planteamientos, los autores de este artículo critican con dureza a los servicios sociales, argumentando que actúan como un mecanismo para disciplinar a la fuerza de trabajo y, en particular, a aquellos individuos que el sistema productivo juzga como ‘inasimilables’. Para demostrar esta idea, estudian el funcionamiento de la renta mínima de inserción (RMI) de la Comunidad de Madrid, a través de una etnografía realizada con población gitana. A juicio de los investigadores, en la normativa correspondiente la RMI y las actividades de inserción social vinculadas a ella “aparecen conceptualizadas como un derecho social”, eludiendo la contraprestación obligatoria y señalando la importancia del consenso entre profesionales y usuarios. En la práctica, sin embargo, aquéllos se aseguran de que éstos acudan a determinadas actividades formativas con el fin de aleccionarles y controlarles. El artículo describe las diferentes estrategias –sutiles pero eficaces– que utilizan los trabajadores sociales para conseguir su objetivo, y las tácticas que emplean los usuarios para zafarse. Por último, el artículo muestra cómo las reticencias a la intervención de los profesionales son motivo habitual de frustración por parte de éstos, que con frecuencia se ven a sí mismos como actores que se limitan a distribuir los recursos de manera justa. En este sentido, sugiere que el ‘queme’ de los trabajadores sociales puede leerse como una estrategia más dirigida a reafirmar su identidad profesional.