EFFECTS OF HOUSING CIRCUMSTANCES ON HEALTH, QUALITY AND HEALTHCARE USE FOR PEOPLE WITH SEVERE MENTAL ILLNESS: A REVIEW
Saved in:
KYLE, T., DUNN, J.R., EFFECTS OF HOUSING CIRCUMSTANCES ON HEALTH, QUALITY AND HEALTHCARE USE FOR PEOPLE WITH SEVERE MENTAL ILLNESS: A REVIEW. HEALTH AND SOCIAL CARE IN THE COMMUNITY, Vol. 16, no. 1 (2008), p. 1-15.
Ref.
150640
Location:
SIIS R.1241 Archivo
Palabras clave:
Calidad de vida, Efectos, Enfermedades mentales, Factor de protección, Factor de riesgo, Literatura científica, Sin techo, Soluciones residenciales, Vivienda
Calidad de vida, Efectos, Enfermedades mentales, Factor de protección, Factor de riesgo, Literatura científica, Sin techo, Soluciones residenciales, Vivienda
Abstract:
Las personas adultas con problemas de salud mental identifican la ausencia de una vivienda digna y estable y no disponer de trabajo o de ingresos monetarios como factores que inciden directamente en su calidad de vida y ponen en riesgo el mantenimiento y equilibrio de su salud. Este documento revisa las diversas investigaciones en torno a este colectivo llevadas a cabo desde 1980 –en EE.UU. y Canadá, principalmente– que han tomado la vivienda, el entorno y la calidad de vida –junto a la adicción y la salud– como variables de estudio. El estigma, los bajos ingresos o las fluctuaciones de los síntomas que suelen padecer estas personas les hace difícil alquilar una vivienda. En los estudios más actuales, los autores detectan que el 45% de las personas sin hogar en los EE.UU. han experimentado problemas de salud mental y el 31% de ellas, además, han sido consumidoras problemáticas de drogas.
Las personas adultas con problemas de salud mental identifican la ausencia de una vivienda digna y estable y no disponer de trabajo o de ingresos monetarios como factores que inciden directamente en su calidad de vida y ponen en riesgo el mantenimiento y equilibrio de su salud. Este documento revisa las diversas investigaciones en torno a este colectivo llevadas a cabo desde 1980 –en EE.UU. y Canadá, principalmente– que han tomado la vivienda, el entorno y la calidad de vida –junto a la adicción y la salud– como variables de estudio. El estigma, los bajos ingresos o las fluctuaciones de los síntomas que suelen padecer estas personas les hace difícil alquilar una vivienda. En los estudios más actuales, los autores detectan que el 45% de las personas sin hogar en los EE.UU. han experimentado problemas de salud mental y el 31% de ellas, además, han sido consumidoras problemáticas de drogas.