GOOD PRACTICE IN JOINT/MULTI-AGENCY WORKING ON HOMELESSNESS
Saved in:
SCOTTISH EXECUTIVE CENTRAL RESEARCH UNIT, GOOD PRACTICE IN JOINT/MULTI-AGENCY WORKING ON HOMELESSNESS. Serie: HOMELESSNESS TASK FORCE RESEARCH SERIES, EDINBURGH, SCOTTISH EXECUTIVE, 2001, 59 p.
Ref.
112198
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Buenas prácticas, Coordinación administrativa, Equipo multiprofesional, Exclusión social, Informes oficiales, Recomendaciones, Sin techo, Escocia, Reino Unido
Buenas prácticas, Coordinación administrativa, Equipo multiprofesional, Exclusión social, Informes oficiales, Recomendaciones, Sin techo, Escocia, Reino Unido
Abstract:
La atención a las personas sin hogar requiere un abordaje coordinado e integral, en el que la labor de los diferentes agentes que intervienen desde muy diversos ámbitos -la salud, la vivienda, los servicios sociales, la educación o los servicios de empleo- se complemente y se articule. De hecho, los esfuerzos por mejorar los mecanismos de coordinación y colaboración, aquí y en otros países, están empezando a dar sus frutos. Un ejemplo de ello es una reciente iniciativa del Gobierno escocés, que analizó a través de una encuesta a entidades implicadas en este ámbito y tras estudiar las diversas modalidades de trabajo en común y los factores que facilitan o dificultan la coordinación entre las mismas, ha establecido algunas directrices para una buena práctica. El estudio concluye que el éxito de estas experiencias pasa por la frecuente realización de reuniones y entrevistas en las que participen todas las partes implicadas, por una definición clara y operativa de las responsabilidades de cada parte, por una dotación suficiente de tiempo y fondos económicos y, fundamentalmente, por una clara determinación por parte de todos los actores de convertir lo que a veces es un rompecabezas en una verdadera red.
La atención a las personas sin hogar requiere un abordaje coordinado e integral, en el que la labor de los diferentes agentes que intervienen desde muy diversos ámbitos -la salud, la vivienda, los servicios sociales, la educación o los servicios de empleo- se complemente y se articule. De hecho, los esfuerzos por mejorar los mecanismos de coordinación y colaboración, aquí y en otros países, están empezando a dar sus frutos. Un ejemplo de ello es una reciente iniciativa del Gobierno escocés, que analizó a través de una encuesta a entidades implicadas en este ámbito y tras estudiar las diversas modalidades de trabajo en común y los factores que facilitan o dificultan la coordinación entre las mismas, ha establecido algunas directrices para una buena práctica. El estudio concluye que el éxito de estas experiencias pasa por la frecuente realización de reuniones y entrevistas en las que participen todas las partes implicadas, por una definición clara y operativa de las responsabilidades de cada parte, por una dotación suficiente de tiempo y fondos económicos y, fundamentalmente, por una clara determinación por parte de todos los actores de convertir lo que a veces es un rompecabezas en una verdadera red.